- Acosado:
La familia del acosado,
como he dicho en entradas anteriores, tan apenas se percata de algún cambio o
no los relacionan con el acoso. Puede que el acosado esté más despistado, más
taciturno, pero lo achacan a una fase propia de la edad. Se da por hecho que si le
pasara algo lo diría, pero en la mayoría de los casos, el miedo a las
represalias es tan grande que la persona acosada prefiere el silencio.
La persona que es acosada
evita hacer referencias al colegio y a sus compañeros de clase y jamás dirá que
ha tenido un mal día, como tampoco contará mucha cosa de lo que ha hecho
durante el mismo.
- Acosador:
También he comentado que
la familia del acosador tampoco se da cuenta de lo que ocurre. En ambos casos,
tanto en el del acosado como en el del acosador, el entorno ve el bullying como
algo lejano que sólo se ve en la televisión.
La familia no ve en el carácter rebelde algo que les indique que sea
capaz de hacerle mal a otra persona.
La familia ve al acosador
como un niño o un adolescente con problemas por las malas compañías, son los
amigos los que le influyen de mala manera, pero esta persona nunca ha hecho
daño a nadie según ellos y, el acosador, siempre que puede culpará a otros de su mal comportamiento, dirá que él no hace nada malo por su voluntad, si no que se ve obligado a hacerlo.
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