Los acosadores, en
general, tienen un amplio círculo de “amigos” que le apoyan más por miedo o por
ser manipulados que por su propia voluntad. Puede que unos cuantos lo hagan
porque quieran, pero siempre tendrá algo que ver el estar dentro de un grupo
más grande que la persona acosada.
Este tipo de personas,
aunque no lo parezca, necesitan el respaldo de un grupo de gente y sentirse
aceptado, para lo que recurre a denigrar
a alguien aparentemente más débil.
En su casa, con su
familia, puede no ser problemático, pero normalmente suelen responder ante todo
lo que les diga una figura de autoridad. Generalmente, son rebeldes y tienen problemas con los profesores.
Poco a poco, minan la
moral de la persona acosada, por lo que se ven alzados por encima de ella y
creen que pueden hacer lo que quieran con ella. Les sube la autoestima y creen
ser superiores a todos, incluidos sus amigos, que no se alejan de esa persona
por lo que pueda suceder.
Los acosadores necesitan
esa sensación de superioridad para sentirse queridos, aunque lo único que consiguen
es crear miedo, no respeto. Ese círculo de personas
que los apoyan sólo lo hacen para no sufrir ningún daño.
Las personas que acosan
no cejan en su intento hasta ver al otro casi hundido en una depresión o
tristeza casi permanente.
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