domingo, 19 de febrero de 2012

Mi experiencia.


Durante toda la Primaria, sufrí bullying o acoso escolar.  Cuando lo conté, después de varios años de insultos y maltrato incansable, lo primero que se le venía a la cabeza a la gente era el por qué no lo había dicho antes. No es fácil hablar de ello.  Al principio, crees que es cuestión de tiempo y que en unos días todo se pasará y volverá a la normalidad. Pero transcurren unas semanas, unos meses y las cosas empiezan a empeorar. Lo que antes eran insultos, se vuelven ataques físicos. El miedo te impide contar nada a nadie y, normalmente, los que antes eran tus amigos desaparecen y te quedas sin apoyo.Cuando esto ocurre, la autoestima está bajo mínimos y, llegados a este punto, es probable que no te puedas valorar positivamente en un futuro.
Cuando me atreví, por fin, a decir todo lo que pasaba, me sentía como si ser yo no mereciera la pena. Entonces oí que el teatro ayudaba a quitarte de encima toda la timidez y decidí apuntarme a la actividad extraescolar. Cuando actué por primera vez delante de un público, creía que lo había hecho fatal, porque durante años me habían metido en la cabeza que no sabía hacer nada. Pero cuando ya pasé al instituto y actué a final de curso con una obra en francés, me di cuenta de que igual sí que podía hacer algunas cosas bien. Conforme iba pasando de curso, gané confianza en mí misma y recomiendo alguna actividad de este tipo a cualquiera que haya sufrido algún tipo de malos tratos.

La familia y el entorno del acosado y acosador.


  • Acosado:

La familia del acosado, como he dicho en entradas anteriores, tan apenas se percata de algún cambio o no los relacionan con el acoso. Puede que el acosado esté más despistado, más taciturno, pero lo achacan a una fase propia de la edad.Se da por hecho que si le pasara algo lo diría, pero en la mayoría de los casos, el miedo a las represalias es tan grande que la persona acosada prefiere el silencio.
La persona que es acosada evita hacer referencias al colegio y a sus compañeros de clase y jamás dirá que ha tenido un mal día, como tampoco contará mucha cosa de lo que ha hecho durante el mismo.

  • Acosador:

También he comentado que la familia del acosador tampoco se da cuenta de lo que ocurre. En ambos casos, tanto en el del acosado como en el del acosador, el entorno ve el bullying como algo lejano que sólo se ve en la televisión.  La familia no ve en el carácter rebelde algo que les indique que sea capaz de hacerle mal a otra persona.
La familia ve al acosador como un niño o un adolescente con problemas por las malas compañías, son los amigos los que le influyen de mala manera, pero esta persona nunca ha hecho daño a nadie según ellos y, el acosador, siempre que puede culpará a otros de su mal comportamiento, dirá que él no hace nada malo por su voluntad, si no que se ve obligado a hacerlo.


El acosador.


Los acosadores, en general, tienen un amplio círculo de “amigos” que le apoyan más por miedo o por ser manipulados que por su propia voluntad. Puede que unos cuantos lo hagan porque quieran, pero siempre tendrá algo que ver el estar dentro de un grupo más grande que la persona acosada.
Este tipo de personas, aunque no lo parezca, necesitan el respaldo de un grupo de gente y sentirse aceptado, para lo que recurre a denigrar  a alguien aparentemente más débil.  
En su casa, con su familia, puede no ser problemático, pero normalmente suelen responder ante todo lo que les diga una figura de autoridad. Generalmente, son rebeldes y tienen problemas con los profesores. 
Poco a poco, minan la moral de la persona acosada, por lo que se ven alzados por encima de ella y creen que pueden hacer lo que quieran con ella. Les sube la autoestima y creen ser superiores a todos, incluidos sus amigos, que no se alejan de esa persona por lo que pueda suceder.
Los acosadores necesitan esa sensación de superioridad para sentirse queridos, aunque lo único que consiguen es crear miedo, no respeto. Ese círculo de personas que los apoyan sólo lo hacen para no sufrir ningún daño. 
Las personas que acosan no cejan en su intento hasta ver al otro casi hundido en una depresión o tristeza casi permanente.




sábado, 18 de febrero de 2012

El acosado.

Por lo general, el acosado es una persona tímida, retraída, débil e insegura. A pesar de no haberle hecho nada malo a nadie, repentinamente surge un compañero que le hace creer que es inferior al resto mediante insultos y maltrato físico. El acosador quiere agradar al resto, consciente, quizá en exceso, de sus defectos, oportunidad que aprovecha el acosador para ponerse por encima del otro, remarcando y exagerando sus defectos, haciéndole pensar al acosado que por ello es peor persona y no se merece estar en el entorno que está.
Normalmente, se notan ciertos cambios en la conducta de la persona acosada, pero no se suelen relacionar con el acoso. Las notas en clase bajan, se despista más de lo normal, pierde las ganas de salir o hablar con la gente de su entorno... Los profesores suelen hacer bromas sobre eso sin mala intención, aunque el acosado no lo ve así en todos los casos.
La persona que es acosada se vuelve más taciturna, retraída y tiene signos de depresión, aunque no todas las personas lo ven así.
Los profesores y demás cargos del colegio o instituto lo ven como una persona solitaria y soñadora, que siempre está en las nubes, pero lo que en realidad ocurre es que esa persona trata de huir de su realidad en la que se siente rechazado.
A esta persona, a partir de ese momento, le cuesta abrirse y expresar sus sentimientos y pensamientos. Lo normal sería que se guardara todo lo que le ocurre para él sin ninguna queja.
Contar lo que le ocurre es algo que ni se le pasa por la cabeza, pensando en las posibles represalias por parte de sus compañeros. Además, llega un momento en el que cree que se merece lo que le ocurre.

¿Qué es el acoso?


El acoso escolar es algo bastante común.  La Real Academia Española define acosar como perseguir, sin dar tregua ni reposo, a un animal o persona. También se denomina bullying
En el ámbito escolar, este tipo de maltrato, tanto físico como psicológico marcan al acosado, pues es en el colegio donde encuentras amigos y gente que te apoya fuera de la familia. Sin embargo, las personas acosadas se ven insultadas y despreciadas, su autoestima prácticamente desaparece y se ven marcados de por vida. Relacionarse con los demás se vuelve difícil para ellos y son incapaces de valorarse positivamente. 
El acoso no sólo se da en colegios e institutos, en cualquier ámbito puede aparecer un acosador, pero puede que el primer caso sea más cruel y duro, ya que de niño y adolescente buscas la aceptación de los demás y se es mucho más vulnerable.
El acoso no se ve a simple vista. Se puede notar cierta hostilidad entre acosador y acosado, pero los profesores y la familia no notan mucho cambio, salvo en situaciones extremas. 
Se han hecho muchas películas sobre este tema, como Cobardes, que narra la historia de un chico pelirrojo al que insultan y maltratan por ello. Pero los padres de este chico creen que es él el que acosa a otro niño, cuando se da la situación inversa.