sábado, 18 de febrero de 2012

El acosado.

Por lo general, el acosado es una persona tímida, retraída, débil e insegura. A pesar de no haberle hecho nada malo a nadie, repentinamente surge un compañero que le hace creer que es inferior al resto mediante insultos y maltrato físico. El acosador quiere agradar al resto, consciente, quizá en exceso, de sus defectos, oportunidad que aprovecha el acosador para ponerse por encima del otro, remarcando y exagerando sus defectos, haciéndole pensar al acosado que por ello es peor persona y no se merece estar en el entorno que está.
Normalmente, se notan ciertos cambios en la conducta de la persona acosada, pero no se suelen relacionar con el acoso. Las notas en clase bajan, se despista más de lo normal, pierde las ganas de salir o hablar con la gente de su entorno... Los profesores suelen hacer bromas sobre eso sin mala intención, aunque el acosado no lo ve así en todos los casos.
La persona que es acosada se vuelve más taciturna, retraída y tiene signos de depresión, aunque no todas las personas lo ven así.
Los profesores y demás cargos del colegio o instituto lo ven como una persona solitaria y soñadora, que siempre está en las nubes, pero lo que en realidad ocurre es que esa persona trata de huir de su realidad en la que se siente rechazado.
A esta persona, a partir de ese momento, le cuesta abrirse y expresar sus sentimientos y pensamientos. Lo normal sería que se guardara todo lo que le ocurre para él sin ninguna queja.
Contar lo que le ocurre es algo que ni se le pasa por la cabeza, pensando en las posibles represalias por parte de sus compañeros. Además, llega un momento en el que cree que se merece lo que le ocurre.

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